Si estás reformando el baño y quieres una ducha despejada, sin barras ni grifos que sobresalgan, este conjunto Firenze es una buena forma de conseguirlo. El mecanismo queda oculto dentro de la pared. A la vista solo quedan el mando, el rociador y la ducha de mano, y lo controlas todo desde un único monomando.
Diseño de la serie Firenze en tu baño
Firenze apuesta por formas redondas en el mando, el distribuidor y la ducha de mano. El rociador es extraplano y de buen tamaño, 25 x 40 cm, así que apenas se nota sobre la pared y te da una lluvia amplia al ducharte. Al no haber tuberías vistas, la pared queda limpia y el azulejo gana protagonismo. Funciona igual de bien en un baño pequeño, donde cada centímetro cuenta, que en una ducha de obra amplia.
Qué incluye y cómo funciona
El monomando es de dos vías. Con la palanca regulas caudal y temperatura, y con el distribuidor eliges si el agua sale por el rociador o por la ducha de mano.
- Rociador de acero inoxidable S.304 de 25 x 40 cm, extraplano y antical.
- Tubo de salida a pared de latón.
- Mango de ducha redondo de 1 posición.
- Grifería monomando de latón de 2 vías.
- Distribuidor redondo de latón.
- Cartucho monomando de Ø35 mm.
- Caudal medio de 12 l/min.
- Soporte para el mango con salida de agua a pared.
- Flexo de 1,5 m.
El soporte con toma de agua integrada te ahorra otro elemento en la pared, porque el flexo sale directamente de él y el mango queda colgado en su sitio.
Acabados disponibles
La versión de referencia es en cromo, el acabado más versátil, que encaja en baños blancos, con mármol o con azulejo de color. Si buscas contraste, el negro mate queda muy bien en baños de aire industrial o con paredes claras. El oro cepillado aporta calidez y luce con mármoles, tonos arena o madera. El níquel cepillado es una alternativa más suave al cromo, con un brillo apagado que va bien en baños de tonos neutros. Y el black gun metal, un gris oscuro metálico, es una buena opción si el negro te resulta demasiado rotundo.
Instalación
Al ser un conjunto empotrado, parte de la grifería va dentro del muro, así que lo ideal es montarlo durante la reforma, con la pared abierta y antes de alicatar. Decide con tu fontanero dónde irá el mando, a qué altura colocar el rociador y dónde situar el soporte de la ducha de mano, pensando en quién va a usarla cada día. Antes de cerrar la pared, conviene probar la instalación con agua para descartar fugas. Si no tienes experiencia, déjalo en manos de un profesional.
Mantenimiento
Para que el acabado se conserve, límpialo con agua, jabón neutro y un paño suave. Evita estropajos, productos abrasivos y limpiadores con cloro o ácidos, porque pueden dañar la superficie. Después de ducharte, pasa un paño seco por el mando y el rociador para que no queden marcas de cal. Como el rociador es antical, mantenerlo en buen estado resulta más sencillo.
Si quieres comparar con otros modelos, echa un vistazo a nuestra grifería ducha empotrada o a toda la grifería empotrada, y si te atrae un acabado concreto, tienes más opciones en grifería negra para baño y en grifo oro cepillado. Para cualquier duda, consulta nuestras preguntas frecuentes.



























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