Este rociador rectangular de 25×40 cm está pensado para quienes quieren dejar atrás la alcachofa pequeña y ducharse bajo una superficie amplia de agua. Su perfil extraplano hace que apenas se note en el techo de la ducha, y su tamaño cubre bien hombros y espalda sin tener que moverte para aclararte.
Un diseño plano que deja respirar la ducha
La forma rectangular encaja muy bien en duchas actuales, sobre todo si tienes plato de obra, mampara de cristal o azulejo de gran formato. Al ser tan fino, el rociador se integra en el conjunto en lugar de destacar. Queda limpio visualmente. Si tu baño tiene líneas rectas, con mueble suspendido o lavabo cuadrado, este formato sigue el mismo lenguaje y el espacio se percibe más ordenado.
Qué es y cómo funciona
Se trata del rociador por sí solo, la pieza por la que sale el agua en forma de lluvia. Va montado sobre un brazo de ducha, de pared o de techo, o en una columna que admita este tipo de rociador. Estos son sus datos técnicos:
- Referencia: RDR002
- Dimensiones: 25×40 cm
- Tipo: rociador extraplano
- Material: acero inoxidable S304
- Acabado: cromado
El acero inoxidable S304 es un material habitual en piezas que van a estar en contacto constante con el agua, lo que lo hace una buena elección para una zona tan exigente como la ducha.
Acabado disponible
El rociador se ofrece en cromo. Es el acabado más fácil de combinar: funciona con grifería cromada, con mamparas de perfil plateado y con casi cualquier azulejo, desde los blancos de siempre hasta los porcelánicos efecto piedra o mármol. Si buscas un baño luminoso y sin complicaciones a la hora de elegir el resto de piezas, el cromo es apuesta segura.
Instalación
Antes de comprarlo, revisa que tienes o vas a poner un brazo de ducha o una columna preparada para rociador, y que la conexión es compatible. Si el brazo sale de la pared, comprueba que tiene la longitud suficiente para que el rociador quede centrado sobre la zona donde te duchas y no pegado al azulejo. En instalaciones con grifo empotrado conviene planificar la salida del agua antes de alicatar. Un rociador grande se disfruta más cuando la instalación aporta un caudal adecuado, así que si tienes dudas sobre la presión de tu casa, coméntalo con tu fontanero.
Mantenimiento
Para que el cromado se mantenga como el primer día, límpialo con agua y jabón neutro y un paño suave. Evita estropajos, productos abrasivos y limpiadores con cloro o ácidos, porque pueden dañar el acabado. Después de ducharte, pasar un paño seco por la superficie ayuda a evitar las marcas de cal, sobre todo si vives en una zona de agua dura.
Si quieres comparar con otros tamaños y formas, echa un vistazo a nuestros Rociadores de ducha. Y si te surge cualquier duda con tu pedido, en nuestras preguntas frecuentes tienes muchas respuestas a mano.





















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